Las nenas están en la pileta jugando y él las mira sonriente desde el jardín donde matea con su mujer Claudia, su padre, su madre y dos de sus hermanas que son iguales a él. Si no fuera porque tienen tetas se podría pensar que son hermanos trillizos idénticos. Él mira a sus tesoros que disfrutan sus nuevos bikinis de Giorgio Armani y Claudia ordenó a medida porque no los hacen para niños. Suena el timbre y la mujer se levanta a abrir.
-Pelu, es Don Ramón que acaba de llegar de Ezeiza.
Atrás de la mujer que tiene el pelo de color de una escoba y un bikini que sostiene dos bolas de acero y usa unos suecos con mucho taco, aparece un hombre excesivamente flaco. Es un costal de huesos que camina como la pantera rosa, lentamente al ritmo de una inaudible música funky y viste bluyín gastado, una remera azul y un sombrero de pescador. Sin sacarse el cigarrillo de la boca, que ya no es más que una colilla pequeña y parece quemar su bigote, saluda con una voz ronca y chillona.
-¿Qué onda, manito?
-Ramoncito querido! Como te quiero fierita!- Dice Pelusa mientras se pone las chancletas y se dirige a abrazar a su escuálido visitante.-¿Recién llegás de Méjico? ¿Qué pasó con Kiko?
-Pos, hombre, yo también te quiero Dieguito. Kico tenía unos asuntos que manejar en Guadalajara. Tu sabes, otra mujer que reclama la paternidad de su niño.
-Esta de moda eso, viejo. Yo tengo una que me reclama, una tal Sinagra en Napoli, pero yo a esa no la vacuné ¿No, Claudia?
-Tonterías.¿Donde está mi compadre el Guillote?
-El cabeza de termo está en Miami. Me llamo antes y me dijo que anoche se llevó una trola de almohada, una Sandra Bulo o algo así.
-Chanfle! Ansiaba verlo güey.
Don Ramón acepta un mate pero enseguida pide un poco de aguardiente comentando que los viajes le producen un déficit hídrico.
-¿Así que la Chilindrina es terrible trola? Vos te la vacunás seguido, no? Que hijo de puta, Ramoncito viejo y peludo.
-Claro mano! Después de uno o dos tequilitas no hay quien la detenga.
-Chicas saluden a Don Ramón- Las dos nenas se acercan y besan al mejicano y él las mira con cara de pervertido como si fuesen dos Chilindrinitas. Diego le advierte que con las nenas no, que son los que más quiere en la vida.
El teléfono suena dos veces y atiende la mujer cabeza de escoba. Don Ramón se queda mirándole el culo que parece tragar vorazmente la tela de la bikini cuando camina.
-Hola yeina. ¿Qué dice la primera dama del fútbol mundial?-Larga una voz melosa con un acento inconfundiblemente riojano del otro lado del tubo.
-Carlitos, viejo zorro! Sos terrible, eh! Ahí te paso con el Gordo.
-Turco! Que haces pirata!
-Dieguito querido, como andas hermanito! Venite pa’ la quinta que tengo gente que te quiere conocer.
-Ni una palabra más Carlitos.
Diegote se despide con un beso de cada uno de los miembros de su familia y a todos les dice que los quiere mucho. A su mujer le agarra una nalga mientras le clava un chuponazo y le dice que se porte bien.
El actor mejicano solo puede repetir orale, salir de parranda con el turco y sonríe aunque no puede imaginar una noche que ni yo, que la estoy escribiendo, puedo.
Subidos al Scania o Ferrari Testarosa, la que ustedes quieran, Diego le cuenta al padre de la Chilindrina que tiene ganas de escribir un libro en el que se autoproclama rey de los argentinos. Ahí contará historias que vivió con un estilo muy exagerado y casi barroco. Incluso en algunas de ellas no estuvo pero encuentra la forma de participar y ser héroe. Y también va a contar que vino a la tierra a salvar al pueblo argentino oprimido por el Imperio inglés. A hacerle reconocer todas su faltas y pecados como argentos pero él con parábolas futboleras les dará una lección para que se puedan redimir. Y que tal vez tengan que vagar exiliados por el mundo cuarenta años o más, quien sabe, pero predicando su palabra y usando camisetas de la selección.
Todo eso se hará carne o imagen en un programa que será como una misa. Diego quiere invitar a todos y que comulguen de él y le digan lo grande que es. Pero como Él es humilde les dirá que ellos son unos genios y ellos dirán que él es mas genio y viceversa hasta tener calambres en sus cachetes de tanto sonreír. Después le cantarán canciones de alabanza todos juntos como hermanos : actores, músicos, modelos, conductores, comodines y amigos.
-…¿Sabes lo que pasa Ramoncito? Yo de un golpe salí de Fiorito y fui a parar a la cima del universo y ahí me las tuve que arreglar yo solo.-Dice Diego terminando su sermón y mirando a ese cielo que lo lanzó en su aventura dialéctica y futbolística.
Cuando están cerca de lo del Turco el tráfico se detiene. Se escucha el ruido de bombos y un canto que parece el rugido de varios leones. El humo nubla todo.
- Me encantaría ir a tu programa.
-Si vas a venir Ramoncito. Va a venir todo el elenco del Chavo del 8 porque me encanta y…
-Disculpa Diego, muy bonito tu relato pero ¿qué diablos es eso?
-Ah, ¿eso? Eso es un piquete parece. Pero no puede ser, eso todavía no se inventó ¡Ey, escritor! ¡A Menem no le hicieron piquetes! No te confundas, maestrito.
(Tenés razón, Diego. Perdonáme, ya lo saco)
-Tranquilo, Dieguito, déjalo imaginar al pinche escritor. De todas maneras yo tampoco existo. He muerto hace años ya, por vicioso. Y si lo piensas bien, el relato que se viene solo puede ser producto de la imaginación de este chavo que se ha golpeado muchas veces la cabeza.
Cruzan el portón de entrada y se encuentran con Moria Casán que se va acomodando el corpiño con una mano y con la otra tira un beso y grita chau bombones nos vemos más tarde.
En el jardín de la quinta, Carlos Menem, de short y mocasines, sube el volumen del Ipod. A pesar de que no se han inventado, hace mejor el relato que tenga un Ipod porque este hombre es hasta capaz de esas cosas, de tener lo que no existe, de zafar de cualquier acusación de corrupción o tráfico de armas, de poner el peso al mismo valor que el dólar, de decir que se podrá viajar de Argentina a China en diez minutos o que una avispa le embellezca la cara. Entonces, desde ese aparato una voz gitana empieza a lamentarse la perdida de su mujer. Son Los Palmeras que cantan Olvídala. El Turco toma un mate, lo apoya y empieza a menear su cadera con un pasito seductor. Se toca el corazón y canta olvídala, mejor olvídala, arráncala de ti busca otra ilusión.
En la parrilla un gordito vestido con un traje de Versace mueve y controla los tesoros que se doran al calor de las brasas. Es Corach, a quien no voy a llamar por su nombre que se confunde con el del héroe cumbianchero y dirigente del relato que intento llevar adelante.
Diegote contagiado por la música (que surgió en el caribe pero es tan Argentina como el dulce de leche o las Malvinas) , toma desde atrás la cintura y un brazo de Carlos. Le hace dar media vuelta y por diez o quince segundos, sin saludarse, se enfrentan cara a cara bailando esa cumbia hermosa y épica. La cantan, ríen, se abrazan.
-¿Qué hacés Turco, genio?¿Como andás papá?
-Dieguito! Sabía que no me ibas a defraudar.
-A vos te sigo a todas partes. Te presento a un amigo: Don Ramón recién llegado de la vecindad.
-No me digás! Soy un gran admirador. Cuando le cuente a Mingo que vino usted no lo va a creer. En los descansos de las reuniones de gabinete vemos todos los capítulos del Chavo del 8.
-No le hagas hombre, el placer es todo mío! Y puedes tutearme si quieres.
-Allí lo tengo a Corach haciendo un asadito. ¿Qué van a tomar? Para vos Don Yamón, tengo un aguardiente traído especialmente de Tieya Santa, mi tieya. Te va a encantar.
-Pos, que buena atención maestro. No se hubiera molestado.
- Tenés que tener cuidado porque si te pasás te ponés un pedo de novela que empezás a ver lobizones por todos lados. Mi hermano Eduardo sigue creyendo esas patrañas provincianas, pero es porque no larga el tubo.
-Quédese tranquilo hombre que de eso tengo experiencia. Para mi es como tomar agüita nomás. Lo de ardiente es para los flojeras.
-¿Fernet compraste, Turco?
-Uh, esperá que mando a comprar. Además lo tengo a Clinton que quería probar.- Toma el teléfono y dice.- Che Yucaufcito, no te vas al Makro a comprar unos fernes? Gracia’ hermano. ¿No lo viste al Guillermo? ¿Cómo qué Guillermo? El Clinton. Bueno vaya nomás. Que sea Branca, no andes comprando pedoyadas para ahoyar.
Desde la puerta de la casa sale el norteamericano subiéndose el cierre del pantalón. Su viaje es, supuestamente, para firmar acuerdos entre ambos países. En realidad aprovecha para parrandear con Carlos, la envidia de todos los mandatarios mundiales, la figurita difícil. Mientras se entretiene con esto, los verdaderos gobernantes de Estados Unidos se ocupan de asuntos de estado. Se podría decir que es solo una cara, no bonita en este caso.
-No me digas que el que me quería conocer era el 4 de copas este.
-No Dieguito, no. Ya vas a ver. Guillermo vino porque está loco con la Zulemita. No se que tiene.
-Es un arquerazo.- Dice con la boca de costado el enviado de los cielos.
-Lo sé Diego, te entiendo. Es un pinche gringo puñetero. Ya verás como quiere confraternizar conmigo. Conozco bien este tipo de cabrones.- Dice Don Ramón entrecerrando los ojos con ese odio que solo le tiene a Doña Florinda.
-Tranquilos compañeros. Al Bill déjenmelo a mi que lo tengo bien amaestrado.
-Hola Diego, tanto tiempo. How are you?
-Que hace’ Clinton. ¿Qué pasó con la Lewinsky? Se te escapó la tortuga ahí, eh.
-Oh yes, si. Buen momenchou anyway.
-El es Don Ramón, un gran actor de Méjico.
-Mexico! Eso es cerca de United States. Nice to meet you Ramón. La mujer que cuida a mis hijas tiene tu nombre pero con una A al final. Ramona.
-Chanfle! Este cabrón es mas tonto de lo que pensaba, güey.
-Que gente tan simpática. I like Mexican people.
-Guillermo, Bill querido, ¿porque no vas a ver en que anda la Zulemita?
-Zulemita! Yes, yes!- Y usando su pene como GPS se va al encuentro con la hija del dueño de casa que debe andar merodeando por algún rincón de la quinta.
Sentados en ronda con un fernando en la mano cada uno, excepto Ron Damón todavía fiel al aguardiente, conversan sobre Perón. A Carlos le encanta imitar al general y el Diego piensa que es genial y lo jura por sus hijas entonces debe ser verdad. El mejicano no entiende nada de eso, lo cual es comprensible.
Se acerca una bandeja con choripanes que Corach ofrece con una sonrisa irritante que Carlos pide que borre de su cara por su bien, para no parecer un verdadero monigote.
Con esta degustación de manjares e improvisación actoral una voz anuncia la llegada de mas visitas. Se acerca con un andar felino y una sonrisa Mick Jagger y atrás un canoso sin gestos que trae el cantante para cualquier antojo o emergencia. Charly Watts viene a ser para Mick lo que Corach al Turco.
Decidí que Mick hable un perfecto español, que no aprendió en la vida real ni cuando estuvo casado con Bianca, la modelo nicaragüense (No le interesaba, solo le parecía que casarse con una centro americana tenía toda la onda). Es importante para el relato que el cantante maneje el idioma, como un requisito para un puesto laboral. Además me ahorra el trabajo de traducir todo y lo hace más ágil y verosímil. Por eso lo mandé a Clinton a perderse por ahí. Voy a pensar si vuelve pero definitivamente su participación será nula.
Las presentaciones las voy a obviar porque sí. Así que hagamos de cuenta que siguen hablando y empinando.
-Fue con la mano, ¿verdad Diego?
-Y si Mick, que te voy a mentir a vos. Una pequeña travesura, como las que hacía en Fiorito.
-Está bien, no hay problema. Yo he hecho las mías. Te voy a hacer una confesión: yo hice trampa más de una vez.
-¿Cómo es eso Mickcito?
-Bueno con Keith nos aprovechamos de Mick Taylor que hacía unos temazos pero nosotros los firmábamos con nuestros nombres. Después el chavón se hizo adicto y no podía reclamar nada. Con Ron Wood hacemos algo parecido pero como el pibe pagaría por estar en la banda no dice nada.
-Santo cielo Mick. Es lo mismo que hacemos con Kiko. Verás, Chespirito y yo firmamos todos los libretos pero muchos de ellos son ideas de Carlos Villagrán, o sea Kiko.
-Ya lo dijo Maquiavelo muchachos: “El fin justifica los medios”. No e’ ne’esario que lo yepita.
-Maradona piensa igual que vos Carlos, aunque a los cornudos no les guste.¿Como se piensan que le ganamo’ a Brasil? El nuestro es un país bilardista. Igual la pelota no se mancha nunca. Che Mick, papá ¿Donde quedaron Ron y Keith?
-Se juntaron a comer un asado con la barra brava de Nueva Chicago. A ellos les gusta eso de los bajos fondos.
-Me gustaría tomarme unas copas con esos cabrones. Siento que nos llevaríamos muy bien.-murmura Don Ramón.
El nivel etílico en la sangre va subiendo, sobre todo en la de Ron Damón que pone unas rancheras en el Ipod y las grita con los ojos cerrados y un chillido de gárgola entre gracioso y aterrador. Carlos, empilchado con un traje blanco y una camisa rosa, escucha a Mick dar la visión que tienen los europeos de Argentina.
Imaginan que en las calles los hombres, todos de piel oscura, andan con el torso desnudo. En una mano llevan un pedazo de carne que muerden violentamente y a sus pies una pelota de fútbol con la que hacen jueguitos o una bicicleta o una rabona cada cierta cantidad de pasos. En las veredas hay parejas bailando un tango continuo e interminable y a su lado desfilan mujeres de belleza hipnótica y tetas diabólicas en ropa interior. Hace un calor excesivo que hace creer que estar ahí es el paso previo al infierno de Dante. No es, pero todos esos elementos dan una imagen de cielo e infierno. No tanto los autos viejos y destartalados que se persiguen a los tiros entre palmeras movidas por una deliciosa brisa. La sola idea de que en ese país, que visto en el mapa tiene forma de porción de pizza, se refugian los nazis y la Cossa Nostra y a su vez es tierra santa, el lugar donde Dios decidió mostrarse hombre con botines es perturbadoramente confusa.
No es normal que pase algo así, que se encuentren cuatro superhéroes reales a compartir un asadito y filosofar. Digo reales porque sería muy fácil inventar y dibujar unos tipos que no tienen ningún defecto, que sean intachables y encima puedan volar, frenar trenes, sostener puentes, etcétera. Pero en eso no hay ningún talento real. Los cuatro fantásticos son superhéroes ambiguos. Simplemente hacen lo que hacen, sea bien o mal, y son humanos o casi. Y están ahí porque el universo así lo quiso. Por ejemplo el Diego en una villa nació, fue el deseo de Dios (como le contó a Don Ramón) crecer y sobrevivir a la humilde expresión de enfrentar la adversidad con afán de ganarse a cada paso la vida.
¿Y qué fue lo que puso a Carlos en el camino de la Argentina? Fue el azar con una historia delirante que rompe con todos los parámetros de cómo deben ser las cosas. Un sociólogo podría analizar inmigración, economía, factores multicolor y nadie entendería nada. No hay nada que entender; el universo así lo quiso.
El más allá (cielo o infierno o ambos fusionados) envió a sus agentes a dejarnos mensajes como profetas modernos. Entonces Ramón Valdéz no es nada más ni nada menos que la forma mejicana de Keith Richards, como José Monge a.k.a. Camarón es la versión gitana y andaluza de aquellos y de Jim Morrison y de Menem y de tantos más que ni se.
Lo de Mick puede llegar a tener una explicación, el porqué de su heroísmo. Él si es normal. Formó una banda tras encontrarse con Keith Richards en una estación donde hablaron de discos de Blues. La industria discográfica, las modas y el swinging London de los sesenta los pusieron en ese lugar sagrado que ocupan. Si no los hubiesen puesto en el lugar donde están yo sería una persona diferente y escucharía a Jorge Cafrune. Pero Mick no se encontró con cualquiera; fue con Keith Richards. Jagger era solo un instrumento porque Exile on main street y Sticky fingers estaban destinados a llegar a nosotros. ¿No tendrán algún significado?¿No deberíamos dejar de hurgar en la biblia y empezar a buscar en otros lugares para descubrir la razón por la que estamos en esta inmensa pelota de tierra y agua?
Son demasiadas conjeturas para un pequeño relato psicodélico.
Mi imaginación pone a los cuatro en la limosina del dueño de casa no sin antes cortar el pico de una coca cola y llenarla de hielo y ferné para el camino. Diego, Mick y Don Ramón, que se tomó todo el aguardiente y cambió de bebida, se pasan el cáliz. ¡Hay que tomarse un tubo de aguardiente y seguir intacto! El hígado de este muchacho es a prueba de bombas nucleares. Carlos prefiere, a esta hora, tomar champán y lo comparte con Moria Casán y Anamá Ferreira. Estas dos amigas llegaron mientras me iba por las ramas y están sentadas una a cada lado del presi acariciándole el pecho. No son las únicas mujeres en el largo auto que por momentos parece literalmente un albergue transitorio donde se desata una fenomenal expresión sexual. Ah bueno dicen todos cuando el huesudo actor al sacarse el pantalón muestra que ahí complementa todo lo que le falta de carne en el cuerpo.
Al entrar a la fiesta ven a Lía Crucet con una minifalda y un corpiño cinco talles menos de lo que debería usar cantando una versión cumbiera y en español de Start me up. Esto es demasiado para el mejicano ya en un nivel de éxtasis y euforia inigualables. Sube corriendo al escenario y mete su cabeza entre las tetas de la tucumana que no deja de cantar. Se suben para cantar a trío Jagger y Carlomagno, todavía de blanco ala, y es una competencia para ver quien es el mejor bailarín.
Nunca hubo una fiesta igual y eso que estos tipos fueron a muchas. Destruyendo la pista está Diego y baila con la misma agilidad con que humilló defensores. Por si fuera poco hace equilibrio con el vaso lleno en su frente. Es increíble, me gustaría que fuera verdad y estar ahí, más ahora que Ron Damón se trepó al caño del escenario y colgado desde arriba agita a toda la gente loca abajo. Andale, güey, andale. Cuando termina el tema se tira por el tubo como Batman, besa a Lía y se levanta la remera para que firme su pecho.
Todo es felicidad y alegría como en Brasil hasta que por la puerta aparecen justamente O Rey Pelé y Havelange. El vaso de la frente de Diegote cae porque esa presencia fue como si le cortaran las piernas. Toda su camisa esta llena de ferné pero lamparón más, lamparón menos no hace la diferencia. ¿Qué le hace una mancha más al tigre?
Y cuando están frente a frente, el rey blanco le recuerda al rey negro su debut sexual, como dice él, con un bepi. Todo puede explotar. Havelange saca una 9 mm del sobaco y aunque Ramón lo intente impedir tirándose frente a él desde el escenario lo único que consigue es que la gente lo ataje como en un recital de Metallica y lo apoye en la barra donde le ponen la botella de aguardiente adelante. Inevitablemente se deja llevar por el aroma de la botella que lo envenena y se olvida de su acto heroico.
-Mano a mano hemos quedado, Dieguinho. Eu sou O Rey, voce un jogador normal.- Dice Pelé
-¿Qué mano a mano? estás con el botón de Havelange, que encima era arquero. Vos acá estas muy lejos del rancho pa’ hacerte el guapo, papá. Move los cantos, rajá de acá.
Con la última frase le revolea una patada como la de aquella batalla campal en Barcelona contra el Bilbao y le pega en la pera. Edson Arantes empieza a ver estrellitas y su amigo, Joao Havelange cuando está por abrir fuego es golpeado desde atrás por un guitarrazo que le rompe el cráneo en dos partes iguales como si fuera una manzana. Al separarse esa masa encefálica vieja y corrupta aparece detrás un humo que se va limpiando y una imagen calavérica. En seguida se ve a Keith Richards guardarse la guitarra en su espalda. Le pega una pitada a su cigarrillo y le guiña el ojo al villero de Fiorito.
-Don’t worry about it, mate. You are my hero.
-Keith! Sos lo más grande que hay, fierita. Estos cabeza de termo no me van a venir a torear justo a mí. Tengo un amigo que te quiere conocer. Se llama Don Ramón y te va a caer bárbaro. Está ahí en la barra tomando… ah ,mirá ya se hizo amigo de Ron Wood. Te dije!
-Come with us Diego, have a drink.
-Dale vamos. ¡Que alguien se lleve a estos cuatro de copas!
En el VIP Carlos y Mick están rodeados de mujeres y se felicitan por su versión y su pasos de baile gloriosos. Para coronar el éxito, el Turco recibe una remera con la lengua Stone que le queda bien al cuerpo como a él le gusta y le entrega a Jagger su camisita rosa.
Después de unos tragos y mil anécdotas, a las ocho de la mañana, Diego se despide. Deja a los dos Stones junto al mejicano. De lejos parecen la misma persona.
Llega a su casa, entra al cuarto de sus hijas y les da un beso. Dalma y Giannina son lo que más quiere. Y a la Claudia, la que estuvo siempre con él. Por eso cuando entra a su cuarto le dice preparáte que hoy cobrás.